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«LA MANSIÓN ENCANTADA»

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Descripción

LA CASA ENCANTADA
Presentador 1: Hola, somos los alumnos de 6ºA del Alcázar y Serrano, de Caudete.
Presentador 2: Y venimos a presentar un proyecto de libro horripilante.
Presentador 3: Este libro está escrito por Raquel Rodríguez. Lo presentamos en formato de
podcast.
Presentador 4: En este podcast contaremos historias.
Presentador 2: Os dejamos con el podcast.
Presentador 1: Gracias por escucharnos.
Presentador 3: Y espero que os guste.
Presentador 2: Dentro podcast.
P.X.: Buenas noches y bienvenidos a un nuevo programa de Sexto Milenio. Soy Peter Ximénez y
hoy os traía el misterioso caso del patio de una casa que cuando llovía no se mojaba como
los demás; pero como estamos en sequía, vamos a cambiarlo por un caso todavía más
horripilante. Para ello, vamos a conectar en directo con el juzgado número quince de las
causas inauditas, donde una casa ha denunciado a su inquilina.
Policía: Todos en pie. Entra en la sala el honorable juez don Pepillón.
Juez: Comienza el caso CX120: la casa encantada contra Noa, su inquilina.
Tiene la palabra la casa.
Casa: Quiero denunciar a mi inquilina por el malestar que me causa.
Juez: ¿Qué malestar te ha causado?
Casa: Verá señor juez, yo era una casa encantada normal con mis telarañas, mis espíritus, mis
gatos negros, mis truenos y rayos en el jardín… hasta que llegó Noa. Fue llegar ella y las
bombillas me parpadeaban, las ventanas se me abrían, los grifos me goteaban, las paredes
me picaban…
Juez: Entiendo, entiendo. Es el turno de la acusada. Tiene la palabra Noa.
Noa: Su señoría, yo no he hecho nada. Mi padre y yo solo queríamos un hogar donde poder vivir.
De hecho, cuando llegamos no nos gustó nada, nos daba miedo.
Casa: ¡Será grosera!
Juez: ¡Silencio en la sala! Continue, niña.
Noa: Como le decía la primera impresión no fue nada buena, pero a la mañana siguiente nos
enamoramos de ella.
Juez: MMMMMMM, hay algo que no me encaja en su versión. ¿Tiene algún testigo que pueda
corroborarla?
Noa: Sí, mi padre
Juez: Qué suba al estrado el señor Pepón, padre de Noa.
¿Cómo puede ser que llevara a vivir a su hija a una casa que les daba miedo?
Pepón: La explicación es sencilla: era la única casa que nos podíamos permitir. Teníamos que
elegir entre ella o la parte de abajo del Puente Viejo, y ya sabe que ese puente tiene un
misterio que se está alargando muchísimo.
Juez: De acuerdo, creo que ahora sí que tengo toda la información necesaria para tomar una
decisión. Me retiro a mis aposentos para deliberar y dictar una sentencia justa.
Después de este receso, he tomado una decisión: tras escuchar los testimonios de todas las
partes implicadas y consultar con un médico inmobiliario, la conclusión a la que he llegado es
que se trata de arquilecturitis alérgica, por lo que no puedo declarar culpables a los acusados.
No obstante, por la salud de la acusación, los condeno a abandonar la casa para siempre.
Pepón: Pero, ¿dónde vamos a vivir? No tenemos dinero ni para comer, me lo gasté todo en la casa.
Juez: No se preocupe, este tribunal les devolverá todo el dinero invertido y les dará una casa gratis.
Noa: Yo quiero una casa grande con piscina, un parque de bolas, un jacuzzi, un cine, una sala de
juguetes…
Juez: Sí, sí, todo lo que quieras; si paga el Estado.
P.X.: Guauuuu, queridos telespectadores, ¿no me digan que no ha sido horripilante esta conexión
con el juzgado? ¡Todavía tengo el vello de punta!
No tengo palabras para describir todo lo vivido; así que, sin más, me despido hasta la semana
que viene, cuando nos esperarán nuevas y misteriosas historias.
– Presentador 2: Y hasta aquí el podcast. Esperemos que os haya gustado y nos vemos la
semana que viene en el siguiente podcast.
– Todos los presentadores: ¡A que ha sido horripilante de verdad!
– Presentador 2: Hasta la semana que viene y recordad: dadle like al podcast y suscribíos
al canal.

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