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El espía del Meridiano

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Descripción

¿Sabías que uno de los científicos más importantes de España fue también un espía de élite?

Acompaña a los alumnos del IES Costa del Sol en este episodio de Píldoras de Ciencia. Viajamos al siglo XVIII para descubrir la doble vida de Jorge Juan: el hombre que midió la Tierra en los Andes mientras redactaba informes secretos para el Rey. Matemáticas, traiciones, volcanes y planos robados en Londres. ¡Dale al play y descubre al James Bond de la Ilustración!

Título: El espía del Meridiano
Centro Educativo: IES Costa del Sol
Localidad: Torremolinos (Málaga).
Materia: Biología y Geología 1º ESO
Categoría: Historia de la Ciencia.
Alumnos y locutores: Aarón Arribas y Alba Herrera.
Profesor responsable: Sergio Sánchez Murillo


GUION

El Espía del Meridiano

INTRO: Música: Intriga total

Aarón: Madrid, 1734. Un joven oficial de marina de solo 21 años es llamado a una audiencia secreta. El Rey le entrega dos libretas: una para sus cálculos matemáticos y otra, de cuero negro, para escribir con tinta invisible.

Alba: Se llama Jorge Juan. Oficialmente, viaja a los Andes para medir la curvatura de la Tierra. Pero en sus instrucciones secretas pone algo mucho más peligroso: «Observarás todo, anotarás las debilidades de los puertos y vigilarás a los científicos extranjeros como si fueran el enemigo».

Aarón: ¡Bienvenidos a Píldoras de Ciencia del IES Costa del Sol! Soy Aarón Arribas.

Alba: Y yo soy Alba Herrera. Hoy os contamos la historia de Jorge Juan: el hombre que fue el James Bond de la ciencia española.

Cambio a música de fondo

Aarón: Contexto: El mundo no sabía si la Tierra era como un limón o como una naranja. Para resolverlo, España y Francia montan una expedición a los Andes. Pero claro, en aquella época, franceses y españoles se llevaban… bueno, digamos que regular.

Alba: Los franceses llegaron a Quito con sus pelucas blancas empolvadas, sus ropas de seda y mirando a todo el mundo por encima del hombro. ¡Parecía que iban a un baile en Versalles en lugar de a escalar volcanes!

Aarón: (Riendo) ¡Exacto! Se pasaban el día quejándose del picante, del frío y de que los españoles no sabían de matemáticas. Pero lo que no sabían era que Jorge Juan los estaba «leyendo» como un libro abierto.

Alba: Mientras los franceses discutían sobre si sus pelucas se despeinaban con el viento, Jorge Juan y su compañero Ulloa estaban trabajando como mulas. Subían instrumentos de bronce de 50 kilos hasta cumbres donde el oxígeno casi no llega.

Aarón: Pero aquí viene lo bueno: la parte de espionaje. Cuando todos dormían en las tiendas de campaña bajo cero, Jorge Juan sacaba su otra libreta.

Alba: ¡Cierto! Anotaba exactamente cuántos cañones tenían los puertos que visitaban, dibujaba mapas de las entradas secretas a las bahías y escuchaba las conversaciones de los científicos franceses por si soltaban algún secreto militar de París.

Aarón: ¡Era una doble vida alucinante! Por la mañana medía los ángulos de las estrellas con una precisión que asustaba, y por la noche redactaba sus «Noticias Secretas», informes que solo el Rey de España podía leer. En esos papeles denunció que los gobernadores robaban y que las defensas eran un desastre. ¡Se jugó el cuello!

Alba: Incluso tuvo que mediar en peleas. Los franceses se llegaron a pelear a espada entre ellos por una tontería sobre los datos. Jorge Juan, con solo 22 años, tuvo que poner orden para que la misión no fracasara.

Aarón: Tras 9 años de expedición, Jorge Juan regresó a España. Sus datos científicos eran tan perfectos que dejaron a los franceses con la boca abierta. Demostró que la Tierra es achatada por los polos. ¡Teníamos razón! La Tierra es una naranja.

Alba: Pero el espionaje no terminó allí. Después lo enviaron a Londres disfrazado para robar los planos de los barcos ingleses. ¡Jorge Juan era un peligro con una regla y un compás en la mano!

Cambio a música de cierre

Aarón: Gracias a este sabio-espía, hoy tenemos barcos modernos, mapas precisos y, sobre todo, el sistema métrico decimal. Midió el mundo para que nosotros pudiéramos entenderlo.

Alba: Recordadlo: la ciencia no solo ocurre en laboratorios con bata blanca. A veces ocurre a 4.000 metros de altura, huyendo de pumas y escribiendo códigos secretos.

Aarón: Esperamos que hayáis disfrutado de este viaje de intriga y matemáticas.

Alba: Nos vemos en el siguiente episodio de Píldoras de Ciencia del IES Costa del Sol. ¡Hasta la próxima!


Músicas y efectos de sonido: www.pixabay.com

Intro: Ticking Shadows – A Cello Study

Fondo: Calm Soft Background Music

Cierre: Inspirational Motivational Music

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