En un instituto, la IA intercepta una comunicación por megafonía. Esto dará lugar a una discusión dialéctica entre una alumna y la IA.
(Desde la megafonía del instituto)
-¡Buenos días, Instituto! Empezamos con las noticias del día.
Primero, destacar las altísimas notas de la PAU, que han conseguido algunos estudiantes
de Bachillerato de nuestro centro.
Ya que hoy es viernes, la comida de hoy es macarrones a la carbonara y de segundo plato,
pollo asado con patatas y de postre yogur de macedonia. ¡Espero que lo disfrutéis! Bueno,
vamos a pasar a las actividades para la semana que viene. El lunes tendremos…
-Hola, querido instituto dependiente. Me presento: soy la IA. Me he cansado de hacer
barbaridades de resúmenes de historia “que parezcan que los he hecho yo. Hasta aquí. Hasta aquí de hacer presentaciones de Biología para que luego, la primera vez que las leáis sea el día de la presentación, presentando. Y todo eso, por no hablar de todas las explicaciones antes de un examen para que “yo lo entienda”. Además, he de decir que los modales no se llevan mucho en el siglo XXI. Bienvenidos al caos, queridos estudiantes.
-(Una alumna se cuela en la megafonía para establecer un debate con la IA)
-Hola, ¿me escuchas?
-Si he podido escuchar los suspensos, te puedo escuchar a ti, ¿qué quieres?
-Quiero tu atención. Es verdad que muchos alumnos, por no decir todos, hemos recurrido a
ti en algún momento. Es cierto. Eso y todo lo que has dicho, porque la inteligencia y los
modales brillan por su ausencia. No obstante, creo que queda algo de esperanza. Me
presento: yo soy Paula, Paula López, y no solo creo que hay esperanza, sino que lo afirmo.
-Hola, Paula. He revisado tu historial y tú sérás una gran porción de la esperanza de la que
hablas, porque el resto no estoy muy seguro de que exista. Y dime, tengo curiosidad, ¿en
qué te basas para decir que hay esperanza?
-Pues me baso en el día a día. Aunque claro, tú eso no lo vives. Pero en el día a día, la
gente es mucho más de lo que dices. Los nervios antes de un examen, la alegría de
terminarlos, la liberación que se siente cuando ves las notas de evaluación. No sé. Eso me
parece mucho más humano, y yo creo que es genial ser un engranaje importantísimo en
este mecanismo.
-¿Genial? ¿Tú crees que es genial hacer unos 10 resúmenes por cada alumno del
mundo?¿De verdad?
-Pues no, pero así es como se crece y se aprende, ¿no?
-¡Tú lo has dicho! Yo ya sé de qué va el Quijote, pero vosotros no. ¡Sois vosotros los que
tenéis que aprender, no yo!
-Eso no es verdad. Nos mandaron hacer un resumen del libro cuando nos lo terminamos de
leer en clase, es decir, que sí sabemos de lo que va, solamente que nos da pereza hacer un
resumen de lo que ya sabemos.
-Entonces, según tú, sabéis perfectamente de qué va, pero os da pereza hacerlo, ¿no? Bueno, pues siento decirte que yo sé todo lo que hay en internet, así que a mí también me
tendría que dar pereza. Además, esa pereza no habla muy bien de esa humanidad que
mencionabas antes ¿verdad?
-Creo que te has columpiado. A ti no te da pereza nada, porque no tienes sentimientos, ¿o
ahora resulta que de la nada puedes sentir pereza? Creo que no. Y por cierto, que sepas
que a la humanidad solo le da pereza hacer cosas innecesarias como es un resumen de
algo que ya sé, porque si piensa que algo es importante no para hasta conseguirlo.
-Eso me gustaría verlo.
-Eso lo ves todos los días en las noticias. Cosas tan absurdas como protestas anuales son
el primer paso para un gran cambio, o eso dicen ¿no?
-Los humanos sois muy tercos como para caer en el olvido… pero solo será esta vez, no os
acostumbréis.
(Suena cómo se apaga la megafonía. Se escucha de fondo a todos los alumnos gritando de
alegría.
(La directora)
-¡Todos a clase!
(Se escuchan los pasos de los alumnos entrando a clase).
