La rabia es una emoción con muy
mala fama, pero, una vez más, lo importante es lo que hacemos con ella. No hace
falta liberarla con violencia o rencor, ni con gritos o insultos. Se puede dirigir su energía para que no nos
haga daño, ni a nosotros, ni a los demás. Además, es una emoción muy importante
porque nos ayuda a detectar las injusticias como las manipulaciones, las
mentiras, los abusos tal y como aseguran Pax Dettoni y Arancha Merino. Cuando
las detectamos podemos actuar, movilizarnos siempre que sea posible diciendo lo
que no es justo y explicando lo que sí lo es.