El miedo es una emoción muy
necesaria, pero siempre que sea un miedo auténtico, que nos permita detectar
una amenaza, un peligro y hacer lo que sea preciso para ponernos a salvo, para
garantizar nuestra seguridad. Como dicen Rafael Santandreu y Pax Dettoni una
cosa es que nos encontremos ante una amenaza real, como, por ejemplo, ese león
que quiere comerse a la cebra o ese animal salvaje que nos encontramos en un
bosque, y otra cosa es que la amenaza sea imaginaria como esos fantasmas que
nos aterrorizan cuando somos pequeños. Arancha Merino nos habla también de esos
momentos en los que nos sentimos paralizados, impotentes porque anticipo todas
las cosas malas que me podrían pasar y que solo están en nuestra cabeza.