Descripción: Si os apetece escuchar una historia «muy salada» sobre los problemas del mar y sus habitantes este es el podcast que buscabáis…¡Escuchadlo»
La mar salada
Narrador: Era un día como cualquier
otro, en una playa como cualquier otra. Un pez estaba haciendo lo que mejor
sabe hacer: nada.
Pero de repente, vio pasar a
una figura desconocida.
Pez: ¡Hola! ¿Quién eres?
Lata: ¡Hola! ¡Soy una lata de
sardinas! Acabo de caer de un camión de basura y a través de tuberías y
alcantarillas y de dar vueltas y vueltas he llegado a este desolado sitio.
¡Estoy más perdido que el barco del arroz!
Pez: Puedo ayudarte en algo?
Lata: Uy si, hace unas semanas
que mi dueño me lanzó a una especie de caja de color amarillento, con un olor
un poquito desagradable, allí encontré a otras latas como yo, pero de repente,
el sitio en el que estaba empezó a temblar,
*sonido de camión de basura* caí profundo hasta el fondo de ese enorme
contenedor en movimiento, deslizándose entre otras latas y objetos, y … pues
bueno, he acabado aquí no se ni como.
Pez: Y como has llegado a esta
playa en concreto?
Lata: ¡Llevo recorriendo todas
las alcantarillas de la ciudad la vida y media!
Pez: Que situación tan peliaguda,
si quieres te muestro el recorrido que haremos. ¡Te haré un ‘tour’ por el mar!
Lata: Muchisimas gracias, no
esperaba este excelente recibimiento, te lo agradezco un montón.
Narrador: Después de charlar sobre la
vida, *sonido de tirarse al agua* nuestros protagonistas se encontraron en la
mar salada, allí coincidieron con una piedra muy maja llamada Juanillo, y
comenzaron a hablar. Después de una breve charla se dieron cuenta que tenía un
peculiar acento
Roca: Que pasa’ illo, como va
to’, que hase’ por aquí
Narrador: Nuestra amiga lata le
explicó la situación tan complicada y extraña por la que estaban pasando.
Roca: Illo me ha’ dejao’ de
piedra.
Pez: Pues eso Juanillo, estamos
haciendo un viaje para buscar a su dueño.
Lata: Y creo que va a estar un
poco difícil
Roca: ¡Os
deseo suerte!
Pez: Gracias
Lata: Gracias
Narrador: Nuestros protagonistas
prosiguieron su asombrosa aventura. Su próximo encuentro sería muy natural.
Algas: Hombre Guille, que te trae
por aquí.
Pez: Os presento a mi nuevo amigo:
la Lata
Algas: ¡Oh! Traes un nuevo amigo?
Pez: Como lo oyes.
Lata: ¡Hola
algas! Me presento, soy un nuevo habitante de este increíble sitio. Estoy en
busca de mis dueños que me abandonaron cruelmente, y ahora me hallo aquí como
pez en el agua, aunque de pez tengo poco.
Algas: Lo siento mucho por eso.
Narrador: A mitad de conversación, se
acercó el pez payaso Tommy
Algas: ¡Ya viene el payaso este!
¡Qué pesado es el menda!
Pez Payaso:
¡Ehh! ¡Dejadme en paz, todo el día igual!
Lata: Bueno relajate cebollino,
vete al circo payaso!
Pez payaso:
¡Vete a tomar viento! Aunque aquí más que viento hay agua.
Pez:
¡Ay! Llevas aquí poco tiempo y siempre peleándote.
Lata: Es
para ponerle salseo
Pez: Pues
ponle Ketchup
Narrador: Dejaron a Tommy y a las
algas discutiendo, y a continuación, nuestros amigos siguieron su camino. De
repente, se encontraron con una tortuga que intentaba comerse una bolsa de plástico.
Pez: ¡Nooooooooo!¡Detente, que
eso no es una medusa.
Tortuga:
¿Eh? Esto sabe un poco raro, pero deduzco que es una especie de medusa
peculiar, pura proteína, déjame comer en paz.
Narrador: Entonces, Guillermo tuvo
una increíble idea
Pez: ¡Eh tu! Mira, una medusa
enorme
Tortuga:
¿Eh, que, dónde? No veo na.
Narrador: La tortuga, que era una
cabeza almendra, se dió la vuelta y, justo como planeaba Guillermo, soltó la
bolsa y logró salvar a la tortuga sin arriesgar ninguna de sus preciadas escamas.
Lata: ¿Que ha pasado? ¿Por qué se
estaba comiendo ese plástico?
Narrador: Los protagonistas vieron de
repente que un delfín se acercaba rápidamente.
Delfín: Yo te lo explico: Que no te
enteras de lo que estáis causando tu y los de vuestra especie, los
contaminadores estáis destruyendo nuestro preciado ecosistema, manchando
nuestros mares y océanos y matando las criaturas que habitan en él. El momento
en el que venís aquí porque no tenéis más utilidad en la vida, vete, tu y todos
tus amigos.
Narrador: En ese instante, Lata se
sintió culpable. Pero por arte de la magia acuática, él y su amigo, vieron a un
humano que estaba recogiendo basura en la costa.
Humano:
Bueno parece que tendré que recoger todo yo.
Lata: Creo que debería ir con él.
Pez: Creo que sí, vienen a por
ti…
Lata: Ha sido un buen viaje
Pez: ¿Qué viaje?
Lata: Da igual déjalo… ¡Chao
pescao!
( sonido mar glu glu glu )
Narrador: Y así, el humano recogió a
Lata y lo llevó con los de su especie. Lata tuvo una buena vida, se fué muy
feliz del mar, y recibió una segunda vida . Guillermo también tuvo una buena
vida aunque sin su amiga Lata no fue lo mismo.
Escrito y grabado por todos los alumnos de 2 de la ESO
Profesora: Mª José Jurado Gómez
