Microrrelatos

Microrrelatos

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Descripción

Colegio Nuestra Señora Santa María, Madrid. Comunidad Autónoma de Madrid

2º ESO B
3ª Categoría
Pablo Barriocanal y Marco Frangella, con la colaboración de Carlota Navarro, leen dos microrrelatos escritos por ellos.
Guión
Hoy, en la sección de Literatura, tenemos los Microrrelatos. Empezamos con Una comida familiar de Pablo Barriocanal Calleja.
Aquí estoy, solo y en mi comida familiar.
La verdad, me hace muchísima ilusión que una reunión como esta sea posible. Tengo tantas, tantas ganas de ver a todos los míos, a mis seres más queridos, a mi abuelo Esteban, a mi abuela Alicia.
Mi madre ha salido para ir en un momento a coger un teléfono especial que nos ha proporcionado el gobierno. El que tenemos solo sirve para llamadas de extrema urgencia. 
En cuanto ella lo ha dejado sobre la mesa, me ha dicho que la policía le ha dado la ubicación de un nuevo refugio. Este, a diferencia del que nos guarece ahora, tiene abundantes provisiones, tantas como para sobrevivir, al menos, durante un mes.
Mamá me ha pedido que quede a cubierto en el refugio mientras ella sale a asegurar el camino hacia el nuevo. Estoy ahora en la puerta, contemplando lo que queda de mi ciudad, aquel edifico en el que vivíamos, aquel parque de mis juegos infantiles, ya solo escombros y destrucción. Todo lo que quedaba de mi ciudad. Nada. Nada. 
Entonces la dulce voz de mi madre “corre, hijo, corre, que tengo el camino”.
Una bomba cae muy cerca de ella, a pocos metros, los suficientes como para que sus pasos mueran en un instante, para que acaben para siempre por aquel camino: el camino sin retorno.
Vuelvo la espalda al lugar seguro, lágrimas corren pos mis mejillas.
Ahora, una vez más, la misma tarea: buscar otro muñeco para que ocupe el sitio de mi madre, así como hice días atrás con todos mis familiares. 
El siguiente microrrelato que vamos a escuchar se titula 22 y ha sido escrito por Marco Frangella Casulla
Cuando sonó el teléfono, supo que iba a morir. Ya se lo habían dicho antes en una carta, veréis. Hace unos días estaba sentado en el parque como habitualmente, pero esta vez fue diferente: de la nada salió un papel enrollado que voló hasta su cabeza y le hizo daño. Lo cogió, lo desenrolló y leyó: «Tienes veintidos días para despedirte de tus familiares, amigos y seres queridos. Ese día, a las 22 horas 22minutos y 22 segundos, tu teléfono sonará y en ese instante veintidós personas romperán tus ventanas, entrarán a tu casa y te apuñalarán veintidós veces».
Pensó que era mentira, de modo que arrugó el papel y lo tiró a la papelera. Nada mas sentarse, le cayó otra carta en la que ponía: «No va en broma».
Miró a todos lados, pero no había nadie. Empezó a asustarse, se levantó y corrió hasta su casa. Allí empezó a llamar a todos los que pudo: policías, bomberos, psicólogos… pero todos le dijeron lo mismo: «Tranquilícese, que no es nada». 
Se lo repitió a sí mismo varias veces hasta que se lo creyó, se calmó y siguió su vida normal.
Pasaron los veintidós días y no aparecieron más cartas. Casi se había olvidado de eso, hasta que llegaron las 22h y 20 mins. Una carta cayó por la chimenea que decía “Yo te avisé y no me quisiste hacer caso».
Se quedó paralizado, estaba muerto de miedo. Ahora solo quedaban veintidós segundos para la la hora anunciada, 20, 19, 18… Miraba a todos lados. 10, 9, 8… No sabía qué hacer, se le acababa el tiempo. 3, 2, 1… Y, sí, efectivamente veintidós hombres entraron por sus ventanas y lo apuñalaron veintidós veces.

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